Mostrando entradas con la etiqueta Gastón Duprat. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gastón Duprat. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de julio de 2011

::El artista::Dir::Mariano Chon – Gastón Duprat::Argentina::2008::



Comencemos por esto, un enfermero se convierte súbitamente, en el más famoso y prestigioso artista argentino de los últimos años. Pero esta no es la historia completa, la única forma de entender un poco lo que estos dos directores hacen, pues sería obviamente viendo la película, o mejor dicho sus películas, pero también lo entenderías, si te ha tocado vivir ese jodido mundo del artista y sus inacabables y rancias reuniones al son de vino, la “champagne” y la exaltación de quienes sin saber que es arte, exponen sus “obras” a diestra y siniestra en un salón que “enaltece” la cultura y llena los bolsillos de billete a los más famosos y conocidos proxenetas del arte.






Más que cuestionar la figura del artista como ser prodigio, es cuestionar el papel del arte y su razón social, no preguntar directamente ¿Qué es el arte? Sin haberse preguntado antes, ¿para qué es el arte?, ¿de donde vienen tales cosas?, ¿existe un fundamento para hacer lo que se hace? Y ¿qué se quiere decir con todo eso que llamamos arte? Estas son, entre otras, una serie de preguntas que tal vez no tengan respuestas, que tal vez, muy dentro de tu interior, de tu psiquis, comenzarás a darle sentido a lo que en otros casos no tenga sentido alguno.


Por esto y por muchas cosas más, seguiré acompañado de mi amiga “la duda”, una amiga que se enfrenta a mi, y a mi condición de simple observador, mi condición de espectador, mirón o como se me quiera llamar, el asunto es que, si el arte se complementa con mi mirada, como lo decía Duchamp: con la mirada que cada uno da, en el momento en que el “arte” es lo que supuestamente es, entonces, seguiré sin entender aquellas obras que son más concepto que vidas mismas.






Más allá de las galerías de arte, más allá del dossier que cada artista tiene que presentar para que su obra sea expuesta dos o tres años después de ser aceptado su trabajo, más allá de eso, el artista, el verdadero artista, se niega todavía a ser público, se niega a sucumbir ante los cánones coercitivos y  protocolarios de la academia o los curadores de una “Art Galery”, o más bien un salón, que debería  tener el nombre a la entrada de “venta de gente al menudeo y obras al mayoreo”. Como muy bien lo dice la pequeña Street Cat en nuestro sexto FansCine del Cineclub Orbital: “8 de cada 10 artistas latinos NO pintan bodegones, no son botero, no tienen fama”.  






La objetivación burguesa del arte, es la ridiculización de la cosas. Es, un “orden” especifico que da paso a los afanes por la comercialización de las vidas, sin darse cuenta que lo que están haciendo es un daño inmenso a una sociedad, en nombre de lo que llaman CULTURA.


JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.

::El hombre de al lado::Dir::Mariano Chon – Gastón Duprat::Argentina::09

                                                                                       
Una ventana para recibir un poco sol, es el único interés de Víctor, el problema aparece cuando esa venta que abre golpe a golpe da para la única obra hecha en Latinoamérica del famoso arquitecto Le Corbusier. De una forma bastante coloquial y sin los cánones arquitectónicos implementados en cuánto a diseño se refiere pero con una necesidad humana (natural), más allá de las normas de construcción del urbanismo moderno, el vecino reclama sólo un poco de luz solar que caliente e ilumine su casa.




De manera amable y  considerada, con el ánimo de llegar a un acuerdo, éste particular y excéntrico vecino trata de convencer al dueño de la retratada casa para que lo deje, cosa que no cabe en la cabeza del habitante de tal patrimonio arquitectónico. La casa Curuchet, una casa con todas las características de la vida “moderna” para llevar una vida digna y con todas las comodidades que cualquier infeliz desearía para llenar así los vacíos materialmente intrínsecos de su “pobre vida existencial”. La vida de “un pobre hombre rico”.





Enormes rampas, ventanas inmensas y dinteles especialmente diseñados, un árbol gigante en medio de todo el concreto, balcones con perspectivas a la medida y altura del hombre promedio, según “el modulor” de Le Corbusier, una concepción referente, basada en lo humano, en un sistema de medidas de proporciones perfectas que Davinci propuso en su época, son una parte importante a la hora de tomar en ambas manos las condiciones contradictorias en las que las personas habitan el llamado mundo moderno con sus relaciones vecinales y las fricciones a las cuales están expuestos cada uno de sus actores.





En una mano, esta la vida con las características anteriormente indicadas. En la otra están las personas que toda la vida han luchado para construir a ojo un lugar donde residir y poder allí establecerse en su diario vivir.





Los choques aparecen cuando en las “relaciones de vecindad”, surgen también las preguntas acerca de lo privado y lo público, una afrenta jurídica que todavía reúne a “expertos en el tema” con los que aún ven el mundo en armoniosa coexistencia sin las palabras que abruman a la “ignorancia”, a “los ignorantes”, debido esto, al inamovible lenguaje técnico que usan los que se creen dueños de la tierra, de los ríos y hasta del sol.  El intelectual y el científico trabajan es para eso, para darle nombre a las cosas y de esta manera hacer que el mundo, la vida y las personas se dividan cada vez más.






Dentro de los “modos de vida” urbanos, el vecino “molesto”, “metido” aparece como parte elemental en la vida de los demás, estos personajes cotidianos que le dan cierto sentido a las vidas cotidianas, asumiendo diferentes perspectivas que finalmente terminan siendo necesarias, surgen con interpretaciones muchas veces totalmente  opuestas a la hiperdiseñada burbuja en que viven algunos “artistas” de este mundo tan “moderno”.



JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.