Una de las mejores películas de animación que he
visto en mi vida, no sólo por su capacidad de asombrarme con las imágenes que a
principios de esa década, ya eran una pauta a seguir y un referente de muchos
otros directores que ahora revelan conexiones intimas con ese estilo propio
manejado por Laloux y su equipo de trabajo, sino también por esa inagotable
fuente de concepciones filosóficas que nos hacen pensar y hacernos preguntas en cuanto a nuestras
existencias y al papel que desempeñamos y desempañamos en esta sociedad.
Desde ahí, a mi modo de ver, radica la diferencia
entre nuestra primitiva forma de relacionarnos con el universo y la manera en
que directores de ciencia ficción y otros creativos se imaginaron e imaginan
seres con inteligencias superiores en un mundo compartido. Las criaturas
aventajadas viven en un planeta llamado Ygam, los “Draags” domestican a los
pequeños “Oms”, seres que están siendo exterminados por ser considerados
peligrosos y con grandes capacidades de aprendizaje, lo que hace a la raza
superior asumir posiciones drásticas frente a la, un poco lenta pero efectiva
forma de adquirir conocimiento de los diminutos hombrecitos. Es la esencia
misma que nos caracteriza. Me siento asombrado y admiro a los seres humanos por
muchas cosas que se han logrado hasta el día de hoy, pero al mismo tiempo
siento vergüenza, porque creo que no hemos podido comprender nuestra verdadera
tarea hecha y por hacer.
::Otros
largometrajes de René Laloux::
-“Los Amos del Tiempo”









































