jueves, 11 de agosto de 2011

::Canino:(Dogtooth):(Kinodontas)::Dir::Giorgos Lanthimos::Grecia::2009::


 




Tratar de establecer una “comunidad” familiar, un lugar y espacio hermético, cerrado, impermeable a todo lo que venga de afuera, donde el concepto no existe como tal, es adentrarse en un compromiso moral imposible de lograr, que poco tiene que ver con la realidad del mundo como “aldea global” y donde tarde o temprano, así como el agua busca el camino hacia la libertad marina, se verán avocados todos los seres en un acto revolucionario, convulsivo, pulsional, algo, que nos muestre la salida.





Esta película posee variada cantidad de elementos, con los cuales podemos hacer nuestra propia interpretación acerca de las libertades humanas y las formas de conductismo impuestas no sólo por un padre de familia, sino también por las formas y estereotipos conductuales de las sociedades modernas, donde se habla de libertad a flor de piel, pero, entre más libertad profesan, más controlados estamos. ¿Te has dado cuenta?




La cinta se desarrolla en una casa fuera de la ciudad, con grandes y espaciosos lugares para el “esparcimiento”, acondicionados especialmente para no ser interrumpidos por nada ni nadie que venga de afuera sin ser invitado antes. Los cánones estipulados por sus padres, quienes viven una vida “normal”, están acompañados de un lenguaje diferente al que todos conocemos, los zombis son “pequeñas flores amarillas”, los saleros son “teléfonos” y los aviones pueden caer en cualquier momento del aire, situación retratada en una inocente competencia. Todo esto con el fin de inducir a una interpretación completamente distinta de lo que realmente son las cosas desde un punto de vista general.   








“Fríamente calculado”, como decía un grandioso superhéroe admirado por todos nosotros, cada situación es estudiada con la intención de “educar”, adiestrar más bien a unos hijos como perros, para conservar un control total sobre sus acciones, tratando tal vez de aislarlos de un mundo decadente, corrupto, dañado por su propia aptitud industrial frente al mundo, pero sin el conocimiento necesario y emancipados, frente a las cosas como son, no como nos dicen que son.





Tal vez, la explicación más acertada a las formas de generar ciertas conductas, con lo cual “el padre” se siente completamente identificado, la podemos encontrar en una pequeña conversación que tienen él y un experto entrenador de canes, quien plantea de qué manera y cómo se debe aleccionar una mascota para que tenga un buen comportamiento.





Asociada al “mito de la caverna”, esta película griega plantea pues, una analogía estrechamente relacionada al mundo de adentro y al mundo de afuera, al mundo de la ignorancia y al mundo del conocimiento. La reglamentación impartida, deja entrever las imperfecciones de unas vidas obstinadamente proyectadas en un “experimento” que se sale de control, hasta que se decide omitir una de esas vidas.




La pregunta que nos queda es, ¿si todavía existen en pleno siglo XXI familias como estas? Si Lanthimos lo representa en esta cinta, quizás quiera decir que si existen, o tal vez, sea un acercamiento a un sistema impositivo, represivo que nos castiga sin fundamento alguno con sus armas, ideológicas y no, creyendo que gobernar es supeditar.     






JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.

miércoles, 3 de agosto de 2011

::Welcome to the Dollhouse::Dir::Todd Solondz::U.S.A::1995::



Empezamos este ciclo de cine con un director que seguro nos hará pensar un poco más acerca de lo que no conocemos del desprecio, de lo irónico, del sarcasmo y lo corrosivo que puede llegar a ser lo cínico.  Es ese asunto que nos rodea a todos los mortales en cuestiones en las cuales a veces somos victimas y otras veces victimarios.   

La seriedad con la que este director se propone hacer cine, es un aspecto esencial para poder descubrir la gran cantidad de detalles implícitos en las vidas de los personajes retratados y relatados desde el síndrome de la exclusión, una separación constante que hacen las personas “normales” a las que supuestamente no lo son.




La imagen, siempre vendida por los medios de comunicación, como la panacea, los ideales de la modernidad, son aquellos estereotipos tan detestables que muchas veces es imposible alejarse de ellos, sin advertir que tal separación puede vulnerar la presencia de los individuos en sociedad, sus relaciones sociales y su vinculación a un circulo social que incluya, que lo haga parte, sin los prejuicios materiales que inundan cada vez más a esta sociedad vacía.




Esta película relata un tipo de construcción social de lo estético en una sociedad norteamericana sin bases, sin ciertos valores necesarios para la inclusión. Fundamentada específicamente en los imaginarios sociales acerca de la belleza, de lo bonito, de lo blanco… como una forma de asociar el “orden” y llenar los vacíos que han dejado nuestros defectos físicos a través de los años con el rechazo constante a las personas, quienes pensamos no poseen los mismos y “ponderosos” atributos que los nuestros.






Todd Solondz, el mismo director de “Felicidad”, construye para destruir. Construye desde el lenguaje cinematográfico la forma de hacerse entender, sobre todo para aquellos espectadores incautos que se ríen de su propia tragedia, sin saber que allí adentro de la pantalla están inmersas sus vidas y es desde ahí que destruye. “Hay espectadores que se limitan a reír y reír, como si todo fuese un chiste, pero para mi, se trata de algo serio, con gravedad moral. A veces pienso que mis películas no son para todo el mundo. En especial, no son para esa gente a la que tanto le gustan”. (Todd Solondz).




Destruye desde la infelicidad que se siente al no poder llenar los espacios vacíos que dejan las ilusiones materiales, que dejan las ganas de reconocimiento, las ganas de “ser alguien” siéndolo, un protagonismo que sólo se hace palpable según cada personalidad, sin la necesidad de clickear me gusta, me gusta, me gusta…   




Negro, como el mismo pavimento, el humor viaja por las entrañas del subconsciente. Sin darnos cuenta, soltamos carcajadas sobre nuestros  propios rostros y glorificamos la presencia fascista arraigada en nuestras mentes, nuestro cerebro. En el mismo lugar donde recibirás una fuerte palmada por las manos de quien no le agradas.




Así es el cine de Todd Solondz,  director del mes en nuestro Cineclub Orbital. Cubierto de una trama funcional en familias e individuos “poco funcionales”, “anómicos”, misántropos, recogidos, esquivos…este director, recoge los valores de una parte de la sociedad que está y seguirá sumergida bajo el nombre de “los excluidos”.      





JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.


lunes, 1 de agosto de 2011

::Los bastardos::Dir::Amat Escalante::Mexico::2009::



La vida en fronteras, las vidas que se cruzan de un lugar a otro en busca de mejores oportunidades, oportunidades que cada vez se hacen más escasas y difíciles de conseguir.




Ésta, la última película de  nuestro ciclo de cine Latinoamericano enmarca la vida de fronteras de un grupo de trabajadores mexicanos que buscan como ganarse la vida en el “país de las oportunidades”. Con actores naturales, la historia se desarrolla en un contexto real, un contexto familiar a las personas que todos los días tienen algo que contar y que viven alrededor de la lucha por conseguir trabajo, la xenofobia, la explotación y la rabia, un sentimiento que aflora cuando ves que hay personas que todo lo tienen y tu no tienes ni en que caerte muerto. En algunos casos, sólo un arma y esa misma es la que te dará de baja.




Todo esto sucede en medio de una gran confusión, una confusión idiomática que se debate ahora en las grandes ciudades del mundo y sobre todo en esas ciudades tan cercanas pero tan diferentes entre si. Primero, unos se creen superiores a los otros, sólo por tener los medios necesarios y suficientes, entonces esto se traduce en el trato que reciben los extranjeros, los de afuera, los sudacas.  Segundo, la superioridad numérica y la unión que amedrentan esas ínfulas de seres supremos, situándose a otros niveles precisamente por las vidas separadas y poco funcionales que llevan algunas familias norteamericanas. Tercero, lo que parece estar en una tranquilidad absoluta, se ve vertiginosamente distorsionado por situaciones imposibles de controlar que acaban en un segundo con la vida de las personas.




No es para culpar a nadie en casos como éste, simplemente las cosas pasan y aunque nosotros seamos participes y protagonistas de nuestras propias vidas, difícilmente podemos controlar las vidas fragmentadas que llevan algunos y sus patologías.




Un poco con la factura de otros directores en el mundo, pero con un estilo propio, sobre todo porque se trata de ciertas situaciones que particularmente aducen  las pequeñas y curiosas historias que todas las gentes viven en la tierra, pero que se gestan en estas ciudades, este director, Amat Escalante, proporciona una mirada a la inconformidad de algunas vidas, que por muchas razones, proporcionan sin saber,  todos esos micro-relatos que vivimos todos los días.


JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.

::Yo soy otro::Dir::Óscar Campo::Colombia::2008::

Yo soy otro, yo soy todos. Soy todos, en la medida en que todos los problemas que afectan a nuestra Colombia querida, afectan a cada uno de nosotros. Es precisamente una enfermedad que se propaga por todos los territorios de éste país, país que todos los días ha sido desangrado en nombre de una supuesta libertad que aún no ha llegado todavía.

En esta película se plantea a la violencia como una enfermedad Terminal, una metástasis social que amenaza, no sólo con acabarnos a nosotros mismos sino también con acabar cualquier síntoma de tranquilidad y de paz, situaciones cada vez más ausentes en este mundo tan “civilizado”.




La propuesta de Óscar Campo, es un acercamiento a una gran problemática a nivel nacional que ha durado más de cincuenta años, se trata de una mirada, desde la ficción, desde la necesidad de documentar una época en un contexto de conflicto armado que cada día toma mucha más fuerza por aquello de la transformación de nuestros antiguos problemas y la llegada del narcotráfico a la vida cotidiana de narcos, políticos y gente del común.   



Acá, el protagonista Héctor García, es todas las personas que representa en cada situación y hay que resaltar que lo hace de una manera excelente, su actuación en cada momento de la cinta define la personalidad de cada individuo, de cada cuerpo enfermo, inmerso en un conflicto que va mucho más allá de lo armado, ha llegado a los planos psicológicos de cada ciudadano y están expresados en una paranoia constante, el principio de una enfermedad aún más fuerte y peligrosa que las mismas pandemias.   



La guerra que vivimos los colombianos y, que a propósito apenas este año fue reconocida como un verdadero conflicto armado, ha dejado más victimas que victoriosos, aunque muchas veces se diga, que a punta de “seguridad democrática” vamos a solucionar los problemas sociales que aún conserva el país y sobre todo cuando “los gastos de defensa colombianos representan el 14,2% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras que educación ocupará el 13,9%”. Cualquiera diría que es un ínfimo porcentaje, pero quienes dicen eso, no saben aún cuán grande puede ser el daño a una sociedad que lo que necesita es crecer, pero hacia un futuro mejor para todos.




Esta película expresa en sí, un aspecto inconforme en la vida de su director y seguro en la vida de muchas personas que han sufrido en carne propia y las que no, las desavenencias del conflicto armado y la violencia que trae esa guerra. Por tal motivo y sin lugar a dudas fue censurada a las pocas semanas de su lanzamiento en las carteleras nacionales en 2008, y si bien recuerdan en que gobierno fue, no es necesario advertir ni referirnos directamente, de quien ahora se mofa de su libre condición y de ostentar el gran premio a la “motosierra de oro” en nombre de la seguridad, ¿de qué?, ¿de quienes?, ahí está la cuestión.


JaimeRicaurte.
Sociólogo.
U. de A.