lunes, 16 de enero de 2012

::Im Juli::In July::Dir::Fatih Akin::Alemania::2000::



                                                  ¿En cuál dirección está el amor?



Si me preguntaran cómo describiría yo a Fatih Akin en una sola palabra, seguro usaría un calificativo bastante común pero que pocos tienen el derecho de ostentar. Genial, después de su trabajo es esa palabra la que hace grande a un director de cine como estos y eso lo hace un maestro, porque piensa en todo, en todos, en cada cosa, cada detalle y lo muestra de una manera inteligente, capaz de hacernos creer que somos nosotros los protagonistas de sus fascinantes películas.


El mismo director de “Contra la pared”, se adentra en un viaje en búsqueda del amor,  un amor que es perseguido por un profesor de física a quien no le ha ido muy bien en esos asuntos, él es Daniel (Moritz Blebietreu), protagonista de una muy buena cinta alemana entre otras, “El Experimento”. Éste hombre conoce a Juli (Christiene Paul) en una feria callejera, allí establecen repentinamente una conversación alrededor de un anillo que parece tener los “poderes” necesarios para cambiar la vida amorosa de las personas.  Una especie de código secreto marcado por un sol, la luz que le dejará ver aquel amor que tanto ha anhelado.


Este soberano realizador alemán de origen turco, es conocido por sus cintas de tipo dramático. De todas formas plantea también una comedia definitivamente con gusto, sabemos que el humor cambia de acuerdo al contexto, es más efectivo alrededor de lo que ya conocemos y estamos acostumbrados. Pero Akin nos hace sentir que el humor contiene tintes universales que mezclados con el amor, no sólo coinciden en las dos últimas letras de estas excitantes palabras, sino también con sus significados y significantes en el mundo entero.


Es necesario decir que esta película no es totalmente una comedia, una historia de amor ni de humor, aunque contenga cierto estilo dentro del género mismo. La verdad es que, a través de la trayectoria cinematográfica de algunos directores se puede, con la ayuda del Road Movie, encontrar los pasos que se extienden por toda una geografía de lo humano sobre sus territorios, sus conflictos, sus divisiones, sus problemas políticos, sociales y culturales en el marco desestructurado que generan las guerras, la pobreza, la corrupción y las falsas apariencias, paradójicamente mezcladas con paisajes hermosos y mujeres de ensueño.


Puede ser que el amor se convierta en una excusa, generalmente las obras que sostienen dicha temática tienen más posibilidades dentro de un mercado que siempre está ávido de historias parecidas, el amor, pero con la particularidad que propone el director y la diversidad que proponen las músicas del mundo, los días calurosos y festivos, la sensualidad de las féminas, la sencillez al relacionarse con el otro y a la vez lo complicado de esas mismas relaciones, que no son otra cosa que los primeros encuentros entre las personas, donde la verdad, no se sabe de qué manera y con total normalidad, reaccionaremos.      


No es difícil identificarse con este señor director, sobretodo si sacamos a flote ese indomable carácter de seres callejeros, caminantes, viajantes y aventureros. Dentro de esas tipologías manejadas por Akin, se plantean las personalidades de muchos hombres y mujeres que no quieren quedarse en uno sólo lugar esperando a que llegue su “príncipe azul” o “princesa rosada”, esa falseada “media naranja” que tanto ha hecho daño a las culturas mediatizadas del diverso mundo moderno.    










En pocas palabras y para resumir la genialidad de éste director y sus actores, podríamos hacer una lista interminable de calificativos y entre ellos, resaltar la amistad, el encuentro con el otro como una forma de relacionarse parecida a cuando éramos niños, como cuando sin conocernos previamente, la invitación era a jugar ingenuamente pero con la seriedad y formalidad que caracteriza al contrato mismo a pesar de lo jodido que pueda estar el mundo entero, a pesar de esa poca confianza, se viven el optimismo, la naturalidad y la fuerza necesarias para seguir caminando, rodando en un mar de historias por conocer y personas por valorar.   

Fatih Akin


Reparto:

Moritz Bleibtreu…Daniel Bannier.
Christiane Paul…Juli.
Mehmet Kurtulus…Isa.
Idil Üner…Leo.
Branka Katic…Luna.
Birol Ünel…Camarero.
Sandra Borgmann…Marion.
Ernest Hausmann…Kodjo.
Gábor Salinger…Vendedor de mercadillo.
Cem Akin…Guardia de frontera turco.
Fatih Akin…Guardia de frontera turco.


JaimeRicaurte.

sábado, 14 de enero de 2012

::Into the wild::Hacia rutas salvajes::Dir::Sean Penn::U.S.A.::2007::


Basada en el best seller homónimo de Jon Krakauer en 1996, asistimos al viaje sin retorno de un personaje cargado de sueños, presenciamos su trayectoria a través de caminos llenos de enseñanzas en la búsqueda de su espíritu, dimos una vuelta por el universo interior de Alexander Supertramp. Viajero de lo estético cuyo hogar es el camino, caminante de la verdad,  paseante de la naturaleza, revolucionario convencido.



Christopher McCandless es Alexander Supertramp en esta cinta, una historia de la vida real que te deja reflexionado por las cosas que nos rodean; una ciudad llena de personas que van de un lado a otro, comprando lo que tal vez no necesitan, cantidades de edificios que se erigen alrededor de nuestras existencias, automóviles viejos, usados y otros por comprar para inundar más las calles de chatarras, humos y fatales egos. Y es de esto que huye este personaje, es esto, lo que en algún momento de nuestras vidas nos pone en la tarea de preguntarnos, si la libertad es la que los medios y el mercado de bienes y servicios nos prometen, adquiriendo cada vez más cosas. ¿Será esa la verdadera libertad?


Estamos en la era donde “poseer” se acentúa todos los días más como formas de vivir, estilos de vida en que el amor pasa a otros planos de poca relevancia, donde si existe tal, pero si tu estado financiero sobrepasa los intereses particulares del otro. McCandless no es un hippie, pero si un soñador incansable en su papel por la vida, nos lo enseña con cada palabra y las demás personas con quienes se encuentra en el camino hacia Alaska, ahí, en esas distintas situaciones él aprende y aprendemos nosotros también, sin negar que, desde mi punto de vista, la película es una fuerte crítica a un sistema común de valores que hay en la sociedad y puede pasar como cliché el manejo que se le da a la familia como una institución inquebrantable, como la supuesta base que fundamenta las relaciones sociales a grandes escalas.

Christopher McCandless

La renuncia a la norma es una decisión de cada uno, alejarse de los cánones sociales impuestos por el sistema puede resultar peligroso en ciertos contextos  y situaciones, preocuparse por la libertad del espíritu debe contener un equilibrio de egos. Hacia rutas salvajes es una cinta con un profundo contenido, plantea la filosofía como la base de la existencia misma del hombre y su concepción de lo humano manifiesta la pureza que caracteriza al ser y su relación con lo natural.   


“Camina dos años por la tierra. Sin teléfono, sin piscina, sin mascotas, sin cigarrillos. Libertad absoluta. Un extremista. Un viajero de lo estético cuyo hogar es el camino. Y ahora después de dos años de caminata, llega la aventura final y más grande. La batalla culminante para matar a l falso ser interno y  concluir victorioso de la revolución espiritual. Sin estar ya más envenenado por la civilización él huye, y camina solo por la tierra para perderse en la naturaleza.”
Alexander Supertramp. Mayo de 1992.

Christopher McCandless



 JaimeRicaurte.

jueves, 5 de enero de 2012

::Ulysses’ Gaze::La mirada de Ulises::Dir::Theo Angelopoulos:: ::Grecia, Francia, Italia, Alemania::1995::





Nuestro viaje por el mundo comenzó este año con un género cinematográfico con bastante recorrido, las Road Movies, que casi nos sacan a caminar al mismo tiempo que sus directores emprenden sus periplos al contar sus historias de una manera inteligentemente dinámica. 




Esta historia, nuestra historia dentro del cine, como un complemento que hace parte de las propias vivencias del director, nos vincula a un acto evolutivo con permanentes miradas de compromiso con nuestras raíces, nuestro pasado, nuestros orígenes.  La mirada etnográfica y su registro como parte de la memoria histórica de los pueblos, es tan importante como las bases que fundan las grandes estructuras, arquitectónicas y sociales, esas miradas que, como los hermanos Manakis tratan de manifestarse en otros momentos con el fin de marcar un punto, unas situaciones, unos instantes en la senda de esas otras épocas.



“A”, es un director de cine griego (Harvey Keitel), quien regresa a su país después de un largo exilio en los Estados Unidos de América para presentar su última película. Esto surge, como una verdadera excusa, distinta a sus objetivos reales. Las tres bobinas grabadas por los hermanos Manakis, los primeros cineastas griegos, que permanecen extraviadas y sin revelar en algún perdido y conflictivo lugar de los Balcanes. La curiosidad se convierte con el paso del tiempo en una especie de obsesión, su investigación lo conducirá a enfrentar un largo viaje que se convierte en la versión moderna de Ulises, la cual lo llevará y nos llevará por los derruidos paisajes de la península balcánica, en busca de una Itaca imaginaria, atesorada en las cintas de los Manakis. Estas tres bobinas representarán la posibilidad de acceder a una mirada fundacional del cine en Grecia.


Envuelta en una manta de neblina, lírica, épica, poesía e historia, esta fascinante y encantadora película nos muestra un romanticismo que se vive a pesar de la guerra, la reflexión constante sobre la belleza de las cosas simples y la permanente búsqueda de una identidad a punto de perderse. Grecia está muriendo y es mejor que muera de una vez por todas, es peor la agonía que precede una muerte segura, la muerte de la cultura y por ende la muerte de lo políticamente correcto.

La tragedia vive como una incesante forma difusa, una incomprensible figura a La Mirada de Ulises. Su viaje comienza por las calles de Grecia, allí establece contacto con la multitud, ella dividida (teas contra paraguas), facciones enfrentadas, o la matanza de una familia oída desde la niebla, el baile de fin de año en su casa, representan de manera simbólica la génesis de una guerra inacabada que se extiende por toda la región balcánica, este es un viaje más por las rutas interiores del ser, una cinta que hace preguntarte de donde vienes y para donde vas, quizá, preguntas que el director también quiso proponer para armonizar su búsqueda interior con el arte, parte de su propia vida.


Grecia, Albania, Macedonia, Bulgaria, la frontera entre Serbia y Rumania: el Danubio, el drina…hasta llegar a Sarajevo, lugares en los cuales la mirada cambia y se estructura paso por paso, tren por tren, coche por coche, barco por barco La Odisea, propia de aquel trasegar por una Europa dislocada, herida, rota por la muerte y la destrucción, el odio entre las razas y las clases sociales. Tal vez la culpa sea de Hegel. “Nuestro siglo comienza y acaba en Sarajevo”, dice Angelopoulos, y cita a T.S Eliot a manera de conclusión: “Cuando el principio y el final se confunden, la historia no nos ha enseñado nada”.

Escombros, bombas, ciudades desoladas, gente muerta en las calles, demencia colectiva (patologías de guerra), incendios por doquier, vida subterránea donde la niebla nace para que la música reviva al mismo tiempo que lo hacen el baile, las conversaciones, el amor, un amor que surge en cada ciudad, un amor interpretado por la misma persona, la actriz Maía Morgestern y que finalmente muere, “víctima de una guerra nunca alcanzada por el amor, víctima de los que lloran por no poder amar”, víctima de la desesperanza, del odio, de la tristeza.



Todo esto es parte de la grandiosa narrativa cinematográfica de este director, largas y lentas secuencias que parecen no tener fin, como la misma guerra, una exploración que nos lleva al encuentro de una cinta dentro de otra cinta, es el cine dentro del cine, mágico como el lento paso del agua que busca su mar, así, como el conocimiento que espera a ser consumido es la fe y la esperanza por una humanidad y su propia identidad.  


Intérpretes: Harvey Keitel (A), Maia Morgenstern (Naomi Levy/Las esposas de Ulises), Erland Josephson (Ivo Levy), Thanassis Vengos (El taxista), Yorgos Michalakopoulos (Nikos), Dora Volanaki (La anciana)

El Dato
“Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Cannes 1995, ha llegado a las pantallas con más de un año de retraso; obtuvo también el Premio Fipresci de la Crí­tica Internacional y es, con justicia, una pelí­cula valorada por la crí­tica, cinéfilos y amantes del arte en general, pero de difí­cil asimilación para un público mayoritario, tan abotargado hoy por ciertos productos norteamericanos de consumo”.



JaimeRicaurte.