martes, 7 de febrero de 2012

::INCENDIES::Dir::Denis Villeneuve::Canadá::2010::



Una obra de teatro adaptada al cine, un guión impresionante, una historia de amor entre la guerra, dos jóvenes que buscan entre el humo que nace de la hostilidad de los pueblos, las raíces de lo que son ahora;  la sangre derramada de inocentes, el odio que hierve en las venas por la injusticia, esa cometida en nombre de las religiones, esas que ortodoxas y no, hieren y matan en nombre de sus dioses.


Pude recordar, viendo esta película, una novela que le regalé a Juliana la madre de mi hijo, hace ya varios años. Aventura distópica que tiene mucho de realidad, escrita por el estadounidense Ray Bradbury y que también fue llevada a la gran pantalla, Fahrenheit 451 (1953), es la temperatura en que los libros inflaman y arden. Adaptada al cine por Françoi Truffaut en el año de 1966 y con el mismo nombre, hecho que molesto a Bradbury. Una historia donde leer es un delito, las bibliotecas son destruidas y las mangueras de los bomberos en vez de agua lanzan petróleo.


El dramaturgo, actor y director Wajdi Mouawad, nace en el Líbano el 16 de octubre de 1968, 5 meses después de lo que para el mundo significó ese mayo francés que tanto dio luces a las nuevas generaciones. En 1977, su familia se desplaza a Francia escapando de la guerra civil y desde allí finalmente viaja a Canadá en 1983. En 1991, se gradúa de la Escuela de Teatro Nacional de Canadá, conoce a Isabel Leblanc y juntos fundan el Teatro Ô Parleur que se inauguro con un “Pie” de producción de Macbeth. En este periodo, escribe nutridas adaptaciones para las tablas: como Don Quijote, entre otras obras originales, como Alphonse, que cuenta la historia de una joven que se desvanece en el país e imagina episodios salvajes para si misma mientras busca a su familia desesperadamente para él. Mouawad antes que ser autor de sus propias obras quiso ser actor, pero las cosas de la vida lo llevaron a ser un reconocido director debido a  la forma y profundo contenido de sus guiones. Uno de sus mejores guiones, votado y basado en la producción de Montreal por la asociación de Críticos de Teatro de Québec fue “Willy Protágoras Encerrado en el WC” de 1998. Dos años más tarde gana la Tideline, premio del Gobernador General.   


Incendies, la cuarta película de Denis Villeneuve, es una cinta que se abre intensamente a medida que van pasando las escenas. Una de las mejores experiencias al ver esta obra teatral adaptada al cine, es la forma en que el lenguaje cinematográfico “sufre”, en el buen sentido de la palabra,  ese cambio prodigioso de las tablas a la imagen. Los primeros movimientos de cámara son la introducción a ese mundo interior que descubriremos a lo largo de la emotividad que aflora de las luchas, de la guerra, del desierto, la soledad, los hijos, la esperanza, del amor y la vida. 


La libertad de hacer le da a Villeneuve la posibilidad de apropiarse de la obra de Mouawad como si se tratara de su propia creación, es indudable que sea eso lo que enriquece enormemente su trabajo, abriéndole un abanico de ideas para plasmar en la pantalla gigante esa sutileza, exquisitez y delicias que tiene como atributo la escritura, sobretodo si hablamos de uno de los mejores dramaturgos de nuestros tiempos.    


No es un trabajo fácil, en la introducción podemos no solamente observar, sino también sentir el odio que transmiten los ojos de un niño que crece en medio de una guerra que no es suya, una guerra que se justifica en quién cree más en un ”Dios”, que tampoco tiene la culpa de que los pueblos estén divididos y sus seguidores, piadosos o como se les quiera llamar, se maten entre si, en nombre de lo que ellos llaman “libertad divina”, la libertad de los pueblos.  
Caratula hecha por el propio Wajdi Mouawad
Desde el punto de vista que la dramaturgia imprime en la cinta, hay muchos elementos destacables relacionados a la tragedia como punto de partida de las buenas historias, de esas historias que son parte de la vida real, historias que cuentan vidas, vidas que relatan sus dolores, sufrimientos, pesares y tristezas, vidas llevadas al extremo sin posibilidades de “trascender” a esa falsa felicidad que constituye la familia desde lo institucional, desde lo supuestamente funcional, desde esa mirada positivista de la sociedad.


Escenas de Incendies (Obra de teatro)
El daño ya está hecho, las oportunidades cada vez son menos, la felicidad está sobrevalorada, día tras día esa felicidad que buscamos es más parte de la imaginación, de los tipos ideales formados a través de los tiempos, sólo son espasmos, convulsionamos exaltados ante lo que creemos que es y no es, vivimos momentos de incontrolables sonrisas pero nuestra realidad es otra.   


Nuestro talón de Aquiles, nuestra debilidad, es creer que somos felices cuando de verdad no lo somos. Todo hace parte de lo que el alemán, estudioso de las artes T. Adorno llama, la “abstracción”, una especie de sentimiento fugaz que se desprende de la música. Es la parte de esas otras historias, donde el protagonista victorioso se dirige en cámara lenta al encuentro con su familia. Esa otra parte es, cuando el niño con su juguete recién comprado, duerme con su nuevo artefacto los primeros días hasta olvidarlo por completo. Es la noche de la fiesta y al otro día la resaca.


No lamento escribir de esta manera, lo cierto es que la cinta no da para menos. Uno de los mejores guiones que he visto hasta el momento, ganador del premio al mejor guión Seminci 2010, es una de las mejores adaptaciones teatrales al cine de nuestros tiempos y merece que se le trate como debe ser. Fieles al sentir de los pueblos, a la extraordinaria fuerza de las mujeres que sin querer le regalan sus esposos y sus hijos a la guerra, una guerra que no distingue nada en lo absoluto entre toneladas de acero y plomo, religiones y territorios, santos y no tan santos, victimas y victimarios, muertos y sus verdugos.   


No da para menos porque nos mueve las fibras a través de Nawal, una mujer que valiente, atraviesa una turbulenta guerra en busca de su primogénito, una valerosa mujer que lucha por sus ideales, que pelea en nombre de lo que ella piensa es correcto, que sin hablar una sola palabra y después de 15 años encerrada en una celda cantando para evadir el dolor, encamina sus pensamientos en la dirección donde está el bienestar de sus hijos.


Por su historia compleja, debe ser común, y como lo alcanzamos a observar en la presentación de este film en nuestro Cine Club, que nos preguntemos en algún momento de la película, ¿qué es lo que está pasando? Creo que es una pregunta necesaria para poder aclarar durante la cinta, esa “traba” psicológica que puede surgir a raíz de no saber en ningún momento a quién o a quiénes van dirigidas las cartas que la madre de los gemelos, Nawal, a encomendado entregar para poder descansar en paz, además del tratamiento que se le da al hecho de que todo es una sorpresa, tanto para los personajes de esta historia como para los espectadores.


En esta película se resalta el papel del notario como un personaje fundamental a la hora de mediar en los aspectos legales de la vida en sociedad. El asunto es que, el abuelo, el padre y el hermano del director son notarios, por eso les hace una especie de homenaje, no sólo a sus familiares sino también a las personas que se dedican a esta actividad, manifestando la rectitud y la importancia que tiene la palabra cuando se hace una promesa que no se debe romper por nada del mundo. Lo otro ya corre por cuenta de las consideraciones éticas que a cada persona, desde sus responsabilidades, le corresponde asumir.    


Montreal, Toronto, París, Bruselas, Siria, Palestina, Iraq, Marruecos, Líbano y Jordania, son parte de la variedad, que combinada con los idiomas y sus distintos acentos, plasman en la cinta esa diversidad con la que está pensada la obra cinematográfica de un director que usó la creatividad para hacer en 40 días y sin la necesidad de flashbacks, una historia con dos presentes al mismo tiempo, que podemos ver en sólo “2” horas.  

Denis Villeneuve
Incendies nos ubica en una de la regiones más conflictivas del planeta, nos instala en un contexto dramático de una guerra que parece no tener fin, en un escenario desolado que no cuenta otra historia distinta a la del odio engendrado por la destrucción, la desunión, por esa división que no permite la diferencia, por la intolerancia, el fanatismo, la muerte, las heridas, la venganza, la sangre y  en el fondo, un amor manchado que ya no tiene otro remedio.      






Por JaimeRicaurte.

martes, 31 de enero de 2012

::Drugstore Cowboy::Dir::Gus Van Sant::Estados Unidos::1989::



La opera prima de Gus Van Sant, realizada en el año de 1985 se llama “Mala noche”, es la historia de un tendero homosexual quien busca en jóvenes indocumentados, satisfacer sus necesidades. Basada en los textos del poeta Walt Curtis, narra en blanco y negro, en 16 mm y con cámara en mano, una historia que marca en ciertos aspectos el modelo creativo que lo llevará a través de su carrera a ser el reconocido director de cine independiente norteamericano que es ahora.


                                                     "Mala noche" Gus Van Sant. 1985.



::Drugstore Cowboy::


Nos detuvimos un momento en la primera obra de este director para reconocer su trabajo y acercarnos un poco a la cinta de la que ahora hablaremos.
Teniendo en cuenta otras películas, como uno de sus más recientes filmes, “Elephant” 2003, tratamos de analizar algunos elementos comunes que hacen parte de la personalidad de Van Sant, uno de estos elementos son los jóvenes que con su particular ímpetu impregnan sus películas con el furor y la excitación dignas de una condición admirada, pero relegada siempre por distintos poderes temerosos de la explosión inesperada que puede surgir de una juventud inconforme con los estereotipos que ofrece un sistema poco creíble.


Eso es “Drugstore cowboy”, un western moderno, una cinta con una temática e imágenes que nos invitan a un viaje de regreso a  los años 70, un viaje donde Bob Hughes (Matt Dillon), es el líder de un grupo de adictos no sólo a las drogas, sino también adictos a asaltar de forma teatral las farmacias que proveen el material para esos otros viajes sensoriales que tanto necesitan.      


La película plantea un aspecto simbólico bastante relevante, es una especie de común denominador, son los sombreros que están por todas partes. “Nice hat” le dice Bob a una señora que camina por la acera cuando comienza la película. Es el momento de “dejar el sombrero sobre la cama”, sobretodo cuando se trata de renunciar a un mundo que no promete nada distinto a continuar una vida criminal para satisfacer la adicción. De todas maneras creo que es una decisión personal, así como lo hizo Bob en su momento, también su mujer Diane, Rick y Nadine, la chica más joven de la banda, quien decidió acabar con su vida en un viaje sin regreso.


Todo esto para la reflexión, de esa manera Bob decide rehabilitarse y empezar de nuevo, comenzar una vida nueva alejado del crimen y las drogas, a pesar de la tentación de las sustancias y la aptitud de su mujer al darse cuenta de su deserción.


En su intento por salir adelante sin nada en su cuerpo, conoce al reconocido escritor William Burroughs, quien, después de viejo y tras haberse iniciado en el universo infinito de la libertad sin prejuicios a los 40 años, intenta también salir de la adicción. 


Van Sant trabaja en un cortometraje de nueve minutos hecho siete años antes de esta película, llamado “Do Easy”, basado en un cuento del escritor que plantea que las cosas también pueden hacerse de la manera más fácil, así, sin complicaciones.

Gus Van Sant

“La forma más fácil, más relajada, es la más rápida y la más eficiente”, tomar conciencia de que “cada objeto que tocas está vivo con tu vida y tu voluntad”. En los detalles está la maestría: “¿cómo puedes pilotear una nave espacial si no puedes encontrar tu camino en tu propio apartamento?”, cuyo acercamiento al nirvana es “la disciplina final de no hacer nada, aquel que ha aprendido a hacer nada con todo su cuerpo y mente, tendrá todo hecho para él”. Y la clave para manipular los objetos: “deja caer fríos dedos posesivos como un viejo policía haciendo un suave arresto”. (Cita de cita. Pijamasurf.com)

"Do Easy" Gus Van Sant. 9min.

Si embargo, después de este corto, al escritor se le reconoce su papel como actor en Drogstore Cowboy, en una buena idea que tiene el director para recrear y darle al mismo tiempo una mirada al pasado a través de los ojos y la memoria del mismísimo William Burroughs.

Inteligente es la forma que le da Gus Van Sant a esta, su segunda película, al mezclar la literatura con una generación supuestamente perdida llamada Generación “Beat”, pero que situó de manera muy libertaria una especie de paradigma en cuanto al comportamiento juvenil de la época, en relación con una sociedad que a pesar de las “libertades” dadas por un sistema que lo puede “dar todo”, sólo si te portas bien, pero que al mismo tiempo se convertía en una sociedad mucho más represora y controladora en contra de las nuevas generaciones librepensadoras que surgían en la década de los 70s.     





JaimeRicaurte.

viernes, 27 de enero de 2012

::Nord::Norte::Dir::Run Destand Langlo::Noruega::2009::


Ahora es un padre quien busca a su familia, a su hijo. Jomar, un esquiador profesional decide emprender un viaje por los inhóspitos paisajes de su país y sus gélidos caminos. Usando una moto de nieve decide abandonarlo todo para reencontrase con esas otras soledades, para encontrarse de nuevo con su ser espiritual y luego con el amor.
Nord, es un road movie que alcanza a contarnos en sólo 78 minutos, las historias de vida de personas solitarias que por distintos motivos han dejado de sentir la presencia de los otros. De ellos aprende que no es el único, que su realidad no es la única, que existen otras oportunidades para el compartir, para la esperanza, para la calidez que se siente el tener contacto con los demás.


La opera prima de Rune Destand Langlo, aborda el tema de la soledad como una nueva narrativa que propone la sencillez con la que se puede hacer un largometraje y donde lo profundo está en esas pequeñas historias que encuentra este viajero solitario que acompaña y es acompañado. Historias que plantean en cierta forma las distintas etapas de la vida por las que han pasado ya algunos, y otros apenas emprenden. Hablamos de todos esos momentos en los cuales nos sentimos solos y que pueden llegar a ser varios en la vida de cada uno de nosotros.


Todas estas personas que conoce Jomar en su viaje, somos nosotros en la vida real. Ellas, tal vez sean un ejemplo vivo de la ingenuidad de cuando éramos niños,  de la pubertad y adolescencia que nos confunde al no querer ser niños y desear ser adultos, de la adultez que trae responsabilidades que de todas formas hay que asumir, queriendo de alguna manera volver a nacer, o morir más bien decididamente con un final digno de seres que ya lo han entregado todo.


Por lo demás, vemos siempre que nos necesitamos los unos a los otros, fuera de esas falsas y egoístas formas de pensamiento moderno donde la desconfianza reina por doquier, donde, a la muerte se le naturaliza y a la vida se le valora cada día menos. Jomar, decide ir al norte a buscar a su hijo y es entonces cuando esa decisión lo hace más grande, más sabio, más elocuente, a pesar de los extraños y arcaicos métodos para emborracharse, afeitando su coronilla, lijándola y fijando con cinta un tampón humedecido con alcohol. Todos tenemos algo que enseñar a los demás, siempre tenemos algo que aprender de los demás.


Buena película que nos enseña a aprender, la vida no tiene y nunca tendrá un manual que nos indique qué debemos hacer y cuál es la vida perfecta, el resto son ilusiones. Lo que si es cierto, es que a pesar de las adversidades la vida es una toma de decisiones constante, que se puede ser firme, enmendar los errores y hacer con determinación lo que el miedo, la duda y la pereza no han podido hacer y nunca harán.




JaimeRicaurte.


lunes, 23 de enero de 2012

::Estación central de Brasil::Dir::Walter Salles::Brasil::1998::

  
En la sofocante vida de Río de Janeiro se encuentra la Estación Central, allí, en ese concurrido lugar lleno de gentes de todas partes empieza esta historia que llevará a un niño llamado (Josué) a buscar a su padre a través de un viaje con determinación y empeño, donde la sangre que los une es más fuerte que la muerte.


Dora, una mujer que solía ser maestra se gana la vida redactando cartas a personas analfabetas que acuden a ella para ser escuchadas y con la intención de ser leídas en esos distintos lugares a donde sus mensajes son supuestamente dirigidos. Esta escribana, como comúnmente se les llama a personas como Dora, es una especie de negociante de la vida, sabe que, si comunica, puede  cambiar un poco el rumbo de algunas vidas, pero deja a su criterio quienes reciben las notas que ella misma escribe.  Josué queda huérfano después que su madre ha sido atropellada por un bus, y es Dora quien a pesar de su dureza y fría personalidad decide acompañar al niño por un viaje a donde no sólo se encontrará ella misma, sino también encontrará el verdadero sentido de sus vidas.


Estación Central invita a reflexionar un poco acerca de la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra la infancia de los países del “nuevo” continente, de ese nuevo mundo al que mal llamamos “tercero”, un mundo al que siempre llegan tarde las políticas públicas relacionadas al bienestar de esa gran población, la cual llamamos el futuro de nuestras sociedades. Un mundo que no sabe planear, un mundo que no sabe reconocer las distintas manifestaciones cotidianas de los problemas que traen el subdesarrollo y la pobreza encarnada en un día a día lleno de crudezas, limitaciones y falta de oportunidades.


La vulnerabilidad a la que están expuestos los niños y niñas de los países del sur, no sólo de América Latina sino también los del sur de África, es una muestra de que este mundo en que vivimos está construido por adultos y para los adultos, no caben en ningún momento, siendo muy importantes, las opiniones de esos pequeños seres que hacen que la vida tome el camino de la esperanza, hacia otros rumbos distintos, donde prime la dignidad, la inclusión y la armonía entre iguales con la naturaleza.   


Sin embargo, la película nos muestra otros elementos que de forma importante se unen a un conjunto de problemáticas evidenciadas en la cotidianidad de la pobreza y el crecimiento de la población. Uno de estos aspectos, es la relación que tienen el crecimiento de las ciudades y su población con la falta recursos, recursos que vayan acordes con los planes de masificación del transporte público para cobertura total, no parcial, de toda la ciudadanía. También está el analfabetismo, tanto en las zonas rurales como en las urbanas; el problema de la justicia por cuenta propia, la supresión de vidas delincuentes por un control separado de toda institución pública que regule esta clase de situaciones. Está también la fuerte y arraigada representación religiosa en búsqueda de las respuestas que den soluciones a esa gran crisis existencial que traen los tiempos modernos.  


Salles, director de otros Road Movies como “Diarios de motocicleta” 2004 y “On the road” 2011 su más reciente película y además de obras como el segmento en “Paris je t’ime”  “Loin du 16e” 2006, es uno de los cineastas más reconocidos de Brasil, adquirió renombre después de “Tierra Estrangeira” 1995.


Esta cinta admite su propuesta por la transformación a partir de retomar valores como la tolerancia, el compromiso, la amistad y la ternura que despierta un niño al mostrar ser muchas veces más decidido que un adulto. Nos muestra la grandeza del amor, de un amor que por encima de intereses banales, lucha y resiste por el reencuentro de la sangre.  



JaimeRicaurte.