viernes, 9 de diciembre de 2011

::Happy end::(Stastny Conec)::Dir::Oldrich Lipský::Checoslovaquia:: ::1967::69min::


"Las historias de amor todas son iguales, desafortunadas al principio y con final feliz. La mía es completamente diferente"





Imagínense que sus vidas empezaran justo en el momento en que sus corazones dejaran de latir. Naces a los 80 años, empiezas a hacerte joven cada vez más, nace tu esposa, están cazados, sus hijos realizados comienzan al igual que ustedes lo hicieron a ascender en el camino hacia la juventud, después dirigen sus pasos hacia la niñez, donde todos moriremos en un orgasmo estremecedor lleno de estrellas y efímeros espasmos de placer.


Es un poco complejo tratar de entender una historia cualquiera leída al revés, si, literalmente en reversa, una especie de Scratch Visual, con una marcha atrás que encaja totalmente y de manera inteligente con las convencionales historias que se leen de izquierda a derecha pero con un principio al final, escenas detalladas y diálogos cuidadosamente pensados para que invertidos adquieran un sentido,  y así, el  final feliz que plantea éste, uno de los mejores directores experimentales de la década del 60, pueda convertirse en una de las obras más atrayentes y gustosas de la cinematografía que no podemos dejar de ver por su genial plasticidad.


Desde la metáfora, tal vez cada paso que damos atrás puede ser un paso a cierta evolución del ser, distinta a la involución a la que estamos acostumbrados y en la cual está encerrado el hombre que todavía piensa que su futuro es la destrucción de si mismo en aras del “progreso” y los nuevos valores del mundo moderno. Al recuperar nuestras antiguas tradiciones,  aquellos valores olvidados cimentados en el compartir, la solidaridad y la confianza, conformaremos juntos una fuerte estructura del pensamiento capaz de enrutarse de nuevo hacia el final feliz que todos en el fondo deseamos. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con el asunto hipotético que nos muestra Lipský cuando nos cuenta de manera diferente la forma en que deberíamos terminar nuestras vidas? Un “happy end” anhelado, el cual tiene que pasar por lo mismo que desfilan todas las vidas humanas con sus singulares relaciones en éste planeta.


En la manera como nos lo cuenta éste gran director, creo que ese “final feliz” en muchas ocasiones no es tan feliz, porque, ¿cuántas veces hemos escuchado que “nacer es empezar a morir”? y ¿cuántas veces ese nacer se ha convertido para muchos en la pesadilla que seguirá siendo sus vidas?  Ingenuo es pensar que toda historia tiene un final feliz o un comienzo igual, tal vez si nuestras vidas empezaran como lo he dicho al principio, a los 80 años, cosa que es imposible, las vidas finalizarían en un temblor exquisito de placeres, porque al morir emociones también se sienten, pero, ¿placenteras?…eso ya depende de la forma en que quieras desaparecer o desapareces y no de la manera en que quieran desaparecerte, como sucede en nuestros tiempos.  


Para Lipský “morir es empezar a nacer”,  esta frase invertida altera toda concepción que tenemos de la vida, nos lleva a pensar que podría existir alguna clase de vida después de la muerte o una posible reencarnación. Frydrych es una cabeza huérfana, a la que le crecerán posteriormente su cuerpo y sus extremidades al levantarse de una mortífera plataforma que lleva consigo una afilada guillotina, ese es su nacimiento, después vivirá encerrado un buen tiempo en espera de su ansiada libertad para luego emprender una particular historia de amor llena situaciones en las que salva vidas y otras en las que “mata”, salvando. Todo esto, alrededor de magnificas escenas milimétricamente enganchadas con la propia trama narrada en una voz en off por el protagonista Vladimir Novotný, quien explica todo lo que va marcha atrás de manera cómica, como si estuviéramos una tarde de domingo “disfrutando” en familia los “verdaderos videos hechos en casa”, (¡cosa tediosa!). Pero esta película es mucho más que eso, a cualquiera le parecería aburridora, sobretodo si no está dispuesto a ver un clásico de tal factura, lo cual creo no entenderían por más que estuvieran preparados.


Algunas cintas como “Memento” (2000), “Irreversible” de Noé y “El extraño caso de Benjamín Button” (2008) son una muestra ahora, de lo que Lipský ya proponía en el 67. Sin embargo, la literalidad que plantea éste señor fue mucho más allá de la simple, aunque muy buena forma, en la que estos directores desarrollaron sus películas. Happy end, es una sátira humorística que te confunde al iniciar la película, porque no sostiene una linealidad cronológica pero que no dejará un solo instante para cansarte, no hay espacios en la cinta donde puedas sentir algo distinto que permanecer pegado a las imágenes en blanco y negro casi amarillas con pasos de humor inteligente en reversa.     




JaimeRicaurte.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario